1 / 88

Pasión y Muerte de Jesús

Pasión y Muerte de Jesús. IV. ¿Por qué MATARON a JESÚS?. ¿Cuál fue el motivo de su muerte? dos explicaciones : Marcos (Mt y Lc ): expulsión de los vendedores del Templo. Juan: Resurrección de Lázaro. TEMPLO Juicio: destruirlo y construir otro (Mc 14,58).

chakra
Download Presentation

Pasión y Muerte de Jesús

An Image/Link below is provided (as is) to download presentation Download Policy: Content on the Website is provided to you AS IS for your information and personal use and may not be sold / licensed / shared on other websites without getting consent from its author. Content is provided to you AS IS for your information and personal use only. Download presentation by click this link. While downloading, if for some reason you are not able to download a presentation, the publisher may have deleted the file from their server. During download, if you can't get a presentation, the file might be deleted by the publisher.

E N D

Presentation Transcript


  1. Pasión y Muerte de Jesús IV

  2. ¿Por qué MATARON a JESÚS?

  3. ¿Cuál fue el motivo de su muerte? dos explicaciones: • Marcos (Mt y Lc): expulsión de los vendedores del Templo. • Juan: Resurrección de Lázaro.

  4. TEMPLO • Juicio: destruirlo y construir otro (Mc 14,58). • Crucifixión: "Eh, tú, que destruyes el Templo y lo reconstruyes en tres días" (Mc 15,29). • Esteban: "Este hombre sostuvo que Jesús Nazareno destruiría el Templo y cambiaría las costumbres de Moisés" (Hch 6,14). Lo que determinó, la muerte a Jesús parece haber tenido que ver con el Templo.

  5. Menoráhde oro

  6. ¿Vendedores en el Templo? • No podía llevar un animal cualquiera: sin defectos, ni impurezas, ni manchas… • Llegaban desde lejos y no era cómodo venir car­gando el animal.

  7. Los judíos mayores de 20 años debían pagar un impuesto anual al culto. Pero la moneda romana (única que circulaba en Palestina) no era aceptada. • Sólo se ad­mitían monedas acuñadas en la ciudad de Tiro. • Ese comercio religioso, tenía lugar en el atrio exterior del Templo, llamado Atrio de los Gentiles.

  8. A Jesús nunca le importó la pureza del Templo. ¿Por qué ahora se enoja tanto con la presencia de los vendedores?

  9. M A R C O S (11,15-18)

  10. Llegan a Jerusalén; y entrando en el Templo, comenzó a echar fuera a los que vendían y a los que compraban en el Templo; volcó las mesas de los cambistas y los puestos de los vendedores de palomasy no permitía que nadie transportase cosas por el Templo. Y les enseñaba: «¿No está escrito: Mi Casa será llamada Casa de oración para todas las gentes? ¡Pero vosotros la tenéis hecha una «cueva de bandidos!» Se enteraron de esto los sumos sacerdotes y los escribas y buscaban cómo podrían matarle.

  11. El Templo había dos áreas: • Atrio de los Israelitas y Atrio de los Gentiles= no la consideraban Templo, la paganos la volvía impura. Allí se instalaron los mercaderes. • Para Jesús el atrio de los paganos, donde estaban ubicados los vendedores y cambistas, también debía considerarse Templo: "Mi Casa será lla­mada Casa de oración para todas las naciones" (Mc 11,15-18). La oración de judíos y paganos tenía el mismo valor ante Dios constituía: tesis re­volucionaria. Por eso de­cidieron matarlo. 

  12. M A T E O (21,12-17)

  13. Entró Jesús en el Templo y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el Templo; volcó las mesas de los cambistas y los puestos de los vendedores de palomas. Y les dijo: «Está escrito: Mi Casa será llamada Casa de oración. ¡Pero vosotros estáis haciendo de ella una cueva de bandidos!» También en el Templo se acercaron a él algunos ciegos y cojos, y los curó. Mas los sumos sacerdotes y los escribas, al ver los milagros que había hecho y a los niños que gritaban en el Templo: «¡Hosanna al Hijo de David!», se indignaron y le dijeron: «¿Oyes lo que dicen éstos?» «Sí - les dice Jesús -. ¿No habéis leído nunca que De la boca de los niños y de los que aún maman te preparaste alabanza?» Y dejándolos, salió fuera de la ciudad, a Betania, donde pasó la noche.

  14. Mateo es­cribe para lectores de origen judío, que esperaban la lle­gada de un futuro Mesías. Jesús expulsó a los vendedores del Templo el mismo día que entró en Jerusalén. Porque el día que Él entró en Jerusalén es el día en que la ciudad entera lo había aclamado como Rey y Mesías. Mateo quiere decir que el Jesús que acaba de ingresar en el Templo es el Mesías que ellos esperaban.

  15. El Templo de Jerusalén estaba impuro des­de el año 167 a. C. Antíoco Epífaneshabía ofrecido en el Santuario sacrificios a los dioses paganos. • Según una antigua profecía (Mal 3,1-3), llegara el Mesías a purificarlo (1 Mac 4,44-46). • Mateo, presenta a Jesús como Mesías, purificando el Templo.

  16. Malaquías 3,1-3 1 He aquí que yo envío a mi mensajero a allanar el camino delante de mí, y enseguida vendrá a su Templo el Señor a quien vosotros buscáis; y el Ángel de la alianza, que vosotros deseáis, he aquí que viene, dice Yahveh Sebaot. 2 ¿Quién podrá soportar el Día de su venida? ¿Quién se tendrá en pie cuando aparezca? Porque es él como fuego de fundidor y como lejía de lavandero. 3 Se sentará para fundir y purgar. Purificará a los hijos de Leví y los acrisolará como el oro y la plata; y serán para Yahveh los que presentan la oblación en justicia.

  17. 1 Macabeos 4,44-46 44 Deliberaron sobre lo que había de hacerse con el altar de los holocaustos que estaba profanado. 45 Acordaron demolerlo para evitarse un oprobio, dado que los gentiles lo habían contaminado. Lo demolieron, 46 y depositaron sus piedras en el monte de la Casa, en un lugar conveniente, hasta que surgiera un profeta que diera respuesta sobre ellas

  18. Dos detalles propios: a) ciegos y paralíticos, los curó (11,14); estas curaciones se esperaban del Mesías; b) niños lo aclaman como Mesías (11,15). A Mateo no le interesa, como a Marcos, el atrio de los paganos. Le intere­sa el Templo, y mos­trar que Jesús se presenta como el Mesías que viene a purificarlo.

  19. L U C A S (19,45-46)

  20. 45 Entrando en el Templo, comenzó a echar fuera a los que vendían, 46 diciéndoles: «Está escrito: Mi Casa será Casa de oración. ¡Pero vosotros la habéis hecho una cueva de bandidos!»

  21. 19,47 Enseñaba todos los días en el Templo. Por su parte, los sumos sacerdotes, los escribas y también los notables del pueblo buscaban matarle, 48 pero no encontraban qué podrían hacer, porque todo el pueblo le oía pendiente de sus labios.

  22. Lucas es la más breve. Apenas tiene dos versículos, y no cuenta casi nada (Lc 19,45-46). Sólo dice que Jesús echó fuera a los vendedores. Él escribe para una comunidad formada por ex paganos y ex judíos, que amenaza con dividirse por problemas internos. Por eso busca eliminar de su Evangelio casi todas las escenas de violencia que pudieran aumentar aún más las tensiones.

  23. Para Lucas, ¿qué pretendió hacer Jesús aquel día en el Templo? Lo convirtió en un lugar para sus enseñanzas (19,47): a partir de ese momento aparecerá Jesús enseñando en el Templo (20,1; 21,37-38; 22,53). Y por eso es que decidieron matarlo. 

  24. J U A N • 11,45-54 • 2,13-22

  25. Juan da una explicación diferente de los sinópticos: lo que provocó la muerte de Jesús fue el haber resucitado a Lázaro (Jn 11,45-54). La resurrección de Lázaro es el último milagro que Jesús realiza en el cuarto Evangelio. Curó: un niño con fiebre (4,52), un paralíti­co que llevaba 38 años enfermo (5,5), un ciego de nacimiento (9,32). Con este milagro, Juan presenta a Jesús con el poder de dar la Vida a los muertos; Él es la resurrección (11,25-26). Las autoridades no pueden tolerar más y deciden matarlo (11,45-53).

  26. Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas en sus puestos. Haciendo un látigo con cuerdas, echó a todos fuera del Templo, con las ovejas y los bueyes; desparramó el dinero de los cambistas y les volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: «Quitad esto de aquí. No hagáis de la Casa de mi Padre una casa de mercado.» Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: El celo por tu Casa me devorará. Los judíos entonces le replicaron diciéndole: «Qué señal nos muestras para obrar así?» Jesús les respondió: «Destruid este Santuario y en tres días lo levantaré.» Los judíos le contestaron: «Cuarenta y seis años se han tardado en construir este Santuario, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?» Pero él hablaba del Santuario de su cuerpo. Cuando resucitó, pues, de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho eso, y creyeron en la Escritura y en las palabras que había dicho Jesús.

  27. Jesús quiere hacer es eli­minar el Templo, y reemplazarlo por su persona. • Además de ahuyentar palomas (sinópticos), dice que echó afuera bueyes y ovejas. Eran los ani­males empleados como sacrificios en el Templo, y al venir ahora Jesús ya no hace falta más animales ni más sacrifi­cios. • Dice Juan que cuando le preguntaron a Jesús por qué hacía eso él respondió: "Destruyan este Templo y yo lo levantaré en tres días".No sólo los sacrificios sino el mismo Templo ya no tienen sentido con la llegada de Jesús.

  28. Marcos: Quiso abrir el Templo a los paganos. • Mateo: Quiso purificarlo. • Lucas: Convertirlo en lugar de enseñanza. • Juan: Quiso eliminarlo.

  29. ¿Quién es el que está en lo cierto? Todos. • Jesús murió para que no hubiera excluidos (Marcos), • para elimi­nar la impureza de las intenciones de los creyen­tes (Mateo), • para que lo que enseñamos sea lo que vivi­mos (Lucas), • para que consideremos a las personas como Templo de Dios, y no a los edificios (Juan). La muerte de Jesús fue un hecho tan inagotable en sus consecuencias, que aun no llegamos a desentrañarla del todo.  

  30. ¿De qué MURIÓ Jesús?

  31. Cruz y/o piedras • Un invento de los persas. Para ellos la tierra era sagrada, y por eso idearon esta forma de casti­go en la que el condenado estaba lejos del suelo, para no contaminarlo. De los persas, la crucifixión pasó a los fenicios. Y de ellos la aprendieron los romanos. • La pena de muerte propia de los judíos era la lapidación, como vemos en el episodio de la adúltera (Jn 8,5); las veces que buscaron apedrearlo a Él mismo (Jn 10,31; 11,8); mataron a Esteban con piedras (Hch 7,59).

  32. ¿Qué es lo que hacía tan terrible a la crucifixión? El condenado moría después de una lenta y espan­tosa asfixia. Al tener el crucificado sus brazos estirados al máximo y en tensión, los músculos del pecho conservaban el aire viciado dentro de los pulmones, y le impedían largarlo hacia afuera. Y de ese modo sufría el ahogo progresivo: como si lo hubieran ido estrangulando poco a poco.

  33. Marcos, llegó "una banda con espadas y palos", que "se abalanzaron sobre él y lo arrestaron" (Mc 34,43.46). Fue llevado a la casa de Anás, y luego de un breve interrogatorio lo dejaron prisionero con un grupo de guardias hasta el día siguiente. Marcos, Mateo y Lucas describen entonces una serie de humillaciones que padeció Jesús: "Algunos empezaron a escupirlo, y, ta­pándole la cara, lo golpeaban mientras le decían «¡Adivi­na!» Y los sirvientes le daban bofe­tadas" (Mc 14,65).

  34. B U R L AContra Flaco, 32-39, Filón Había un desequilibrado, llamado Carabas, cuya locura no era del tipo furioso y salvaje, que tan peligrosa resulta para los propios locos y para todo el que se les acerca, sino de ese otro estilo campechano y gracioso. Se pasaba el día y la noche desnudo por la calle, sin que le arredraran ni el frío ni el calor, haciéndose blanco de las burlas de los muchachos y la gente ociosa. Los sublevados arrastraron al pobre hombre al gimnasio y, colocándolo en un sitio elevado, donde todos pudieran verlo, pusieron sobre su cabeza una sábana de Biblos extendida a modo de tiara, y cubrieron el resto de su cuerpo con una estera a modo de manto real, mientras que otros, viendo un pedazo de papiro del país tirado en el arroyo, se lo pusieron en la mano a modo de cetro.

  35. F i l ó nMc.15,16-20 Y después de aquella farsa en que se le hacía entrega de las insignias reales y se le vestía como a un rey, unos cuantos jóvenes llevando mazas al hombro, cual si se tratara de una tropa de lanceros, se situaron a uno y otro lado de él, como si fueran su guardia. Otros se le acercaban luego como si quisieran saludarlo, o como si se presentaran pidiendo justicia, o para consultarle cuestiones de política. A continuación se levantó entre la muchedumbre que lo rodeaba un griterío tremendo, que lo proclamaba «Marín», título que, según dicen, utilizan en Siria para decir «señor». Pues todo el mundo sabía que Agripa era sirio de nacimiento y poseía una gran parte de ese país, de la cual era rey.

  36. FLAGELAR La flagelación fue realizada en público (Mc 15,15-16), en una plaza lla­mada Gábata (arameo), Litóstrotos (griego), El Empedrado (castellano) (Jn 19,13). Luego de desnudar a Jesús, los romanos lo ataron con las manos en alto para que no pudiera cubrirse ninguna parte del cuerpo con los brazos, y para que en caso de shock no cayera al suelo. El instrumento utilizado para azotarlo era el "flagrum", un mango corto de madera, del que salían dos o tres correas de cuero de unos 50 centímetros de largo, y en cuyas puntas había dos bolitas de plomo que servían para arrancar pedacitos de carne con cada golpe.

  37. ¿Cuántos latigazos recibió Jesús? Las autoridades judí­as solían castigar a los malhechores con un máximo de 39 azotes. Pablo, cuenta: "Cinco veces fui azotado por los judíos con los 39 azotes" (2 Cor 11,24). • Pero Jesús fue flagelado por los roma­nos. Y como la costumbre romana no li­mitaba el número de azotes, debieron de golpearlo hasta que se cansaron. • Sólo tuvieron que cuidar que no se les muriera para poder al­canzar a crucificarlo.

  38. La flagelación no sólo dañó la parte externa de Jesús, sino también sus órganos internos. Los fuertes golpes en la zona renal y en el hígado provocaron sin duda la dis­función de los riñones y una grave insuficiencia hepática. Y la nueva pérdida de sangre lo dejó materialmente sin fuerzas.

  39. Mc.15,17, Mt.27,29 y Jn. 19,2 cuentan que los soldados romanos le pusie­ron a Jesús una CORONA DE ESPINAS EN LA CABEZA. Ésta consistía en un verdadero casco que recubría toda la parte superior de la cabeza, ya que ésa era la forma de las coronas orientales del siglo I.

  40. Según el Evangelio "lo golpeaban con una caña en la cabeza" (Mt 27,30), cla­vándole más las espinas. La frente, las sienes y todo el cuero cabelludo constituyen una zona de nervios muy sensibles, cuyas afecciones neurálgicas son de las más dolorosas del cuerpo humano. Las decenas de puntas penetrando en su cabeza, algunas alcanzarían a llegar a los mismos huesos del cráneo. • Aquellas espinas fueron clavadas, re­machadas y frotadas una y otra vez por los cabezazos que Jesús tuvo que haber dado mientras intentaba respirar colgado en la cruz.

  41. Luego le cargaron a Jesús la cruz sobre la espalda para lle­varlo hasta el lugar del suplicio. Pero no toda la cruz, sino sólo el palo horizontal, "patibulum". Para ello le extendieron los brazos, le pusieron sobre los hombros el travesaño (40 kilos de peso), y se lo ataron a las muñecas y a los brazos. • Con los brazos extendidos, el madero le impedía a Jesús protegerse en caso de que tropezara por el camino. Si Jesús cayó durante su marcha (no mencionan los Evangelios), debió haber estrellado el rostro contra el piso.

  42. El trayecto recorrido por Jesús desde el Pretorio de Pilato (donde se dictó la sentencia de muerte) hasta el Gólgota (lugar donde lo crucificaron) fue de unos 500 me­tros. • Durante todo el camino, la áspera y astillada made­ra que llevaba encima fue destrozando los tejidos de la espalda y provocando excoriaciones en sus hombros, to­talmente cubiertos ya de heridas por la flagelación, y que ahora se reabrían y ahondaban a cada paso que daba.

  43. Llegados al lugar del tormento, los Evangelios dicen: "Y lo crucificaron”. Jesús fue crucifica­do desnudo. Había dos maneras de crucificar a un condenado: atán­dole los brazos con cuerdas, o clavándolo con clavos. De cualquiera de las dos formas el reo moría asfixiado. Lo más sencillo era la crucifixión con cuerdas. Pedro, fue atado con cuerdas, según Juan: "Cuando llegues a viejo, extenderás tus manos y otro te atará (a la cruz) y te llevará a donde tú no quieras (o sea, a la muer­te)" (21,18).

  44. Yehojanán

More Related